La verdad es que Gonzalo no me deja mucho tiempo para replantearme lo que es el blog, y realmente no se por donde empezar. Mejor dicho, empezaré por lo actual y cuando esté un poco más tranquila comenzaré por el principio.
Hace 5 días que mi niño ha empezado con la verdura, que odisea lo de la comida, y para todo lo grande que es, "qué mal come mi niño".
Ya llevabamos un mes con la fruta, el primer día en brazos, fatal, porque he de reconocer que no lo hice bien, y amargaba, con razón el niño la rechazó. Siguiente día, día de Navidad, se la da mi tía, y bien, hasta me sorprendí, pero eso sí, en brazos y acompañado del chupete, parecía que le había gustado, ¡qué ilusa!
Cuando regresamos a casa, lo intenté sentado en su trona, y fue imposible, no me abría la boca, regruñía, al final opté por cogerlo en brazos y así, días después tuve que añadir chupete, y ha sido la única manera de conseguirlo.
Bueno, pues eso, que empecé con la verdura, y las 3 primeras cucharadas fueron estupendas, mismo proceso, en brazos y al final acompañado de chupete, se toma gran parte la ración. Pero ayer decidí hacerlo bien, porque confude cuchara con chupete y así no aprende a comer, así que, lo senté en la trona, ofrecí la primera cucharada, y Gonzalo abre la boca, yo sorprendida, se comió todo, sin apenas rechistar y colaborando, y lo mejor de todo, ¡SIN CHUPE!, no pude evitarlo y hasta me emocioné, una lagrimita asomaba por mi cara, que alegría. Parece increíble, que algo tan insignificante en la vida de uno pueda hacer sentir orgullosa a otra persona. Me lo quise comer en ese momento. Deseo que la cosa vaya mejorando, seguiré confiando en él.
Ya ire comentado los futuros avances que seguro que los hay.